Este verano me he ido con mi amigo Pedro de vacaciones al pueblo, a casa de una tía solterona que nos recibió con los brazos abiertos, y por lo que a mí se refiere, también con las piernas.
Y es que como por allí había poco donde elegir, me conformé con tirármela a ella, que a pesar de sus años y de estar pasadita de kilos, no veas que bien folla la tía.